Sí, soy yo, la misma de hace un par de años. Hoy voy a contarte a ti y a mí misma que después de estos años he aprendido contigo, sin ti y de ti. He aprendido a reconocer mis propios y ocultos sentimientos. Te he necesitado cuando estabas a un metro de mí, cuando estabas a más de 20 kilómetros y cuando saliste de mi vida. Te he recibido cuando regresaste, y no me arrepiento de casi nada. En mi cabeza siempre han rondado las mismas palabras de duda: quizás, puede ser. Lo peor, siempre lo he sabido. He de contarte que eres la persona más especial de este mundo, que jamás sentí lo que por ti he sentido. Y que si me permites, te esperaré, el tiempo que haga falta, te esperaré toda la vida si es necesario. Sobra admitir, sí, te quiero, como a nadie.

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